¡¡PELIGRO CON EL “CORRECTO APETITO”!!

Desde mi ventana tengo unas vistas preciosas al jardín, veo una piscina enorme, agua cristalina y chicas bañándose sin complejos. Estoy en un séptimo piso y siempre intento no coger el ascensor, al no ser que vaya con algo de peso.  La verdad es que me cuido bastante desde que era bien jovencita, desde que iba al instituto, hace ya 20 años. Mis amigas se controlaban con la alimentación, con las chuches, dulces, y bocatas. Se pusieron de moda justo en esos tiempos los programas de salud, de alimentación saludable, donde médicos y famosos daban su opinión sobre nutrientes, algunos alimentos “milagro” cómo poder combinarlos (lo llamaban dietas disociadas) y sobre la homeopatía (tema aún muy desconocido por aquel entonces). Aquí empecé ya a perder peso y a encontrarme bien conmigo misma, pero aún no estaba conforme.

Iba pasando el tiempo y he tenido mucha información sobre tipos de dietas, cómo cocinar y eliminar gran variedad de alimentos para que sean más saludables, intentaba e intento hoy en día descifrar e identificar los etiquetados de todo lo que compro para que sean lo más “limpios” posibles etc. y me da la sensación que todo el mundo conoce y tiene idea sobre alimentación. Todo el mundo es experto y habla con conocimiento de este tema. Ya que tengo en disposición internet, personas que se graban hablando mal o bien sobre productos procesados, como el tipo este de la gorra y yo ¡claro! me dejo influenciar mucho por éstos, parecen que dicen lo correcto. No existe un control ni un límite, porque… ¿quién dice la verdad? Tanto es así que me paso el día en el súper mirando etiquetas de productos y comprando algunas verduras, frutas y semillas que ahora están tan de moda. Ya que lo que antes era bueno y saludable como pescado, carnes, huevos, ahora hay que tener mucho cuidado con los metales pesados que contienen los pescados, antibióticos en carnes y posibles elementos que me perjudican, como también conservantes o aditivos alimentarios. Son todos “peligrosos”, los productos procesados en industria son “artificiales” y me da miedo ya que me producirán cáncer o enfermedades crónicas. Ni mucho menos compro ya galletas ni productos industriales. Ya no compro nada de eso. Tengo tanto miedo que como muy poco, tan solo cuando me dan los nervios de que alguien viene a visitarme  o me encuentro muy feliz por alguna gran noticia, pero luego me arrepiento mucho y hago locuras.

Y la verdad es que siempre he estado a dieta, aunque me dicen que no lo necesito, que estoy muy delgada. Sin embargo con siete kilos y medio menos estaría perfecta, para verme bien. Aunque ahora estoy ingresada y no se por qué realmente. Me dijeron que lo que tengo afecta a un 28% de la población en países occidentales, y que se denomina ORTOREXIA, (del griego orthos, ‘correcto’, y ὄρεξις orexis, ‘apetito’) junto con otra alteración de la conducta alimentaria. Me dijeron que era una obsesión por comer saludable, pero ¿qué de malo tiene? ¿No es lo que todo el mundo nos comunica?

Por eso escribo junto a esta ventana, ya que no me dejan salir de la habitación. A penas viene a visitarme papá y cuando viene no me habla, está triste y tan solo visita a la chica de al lado que está con su hija de 5 años, que es con la que hablo a veces. Lo que no entiendo es por qué su mamá le pregunta -¿con quién hablas hija?-

 

“Sólo hay un bien, el conocimiento; sólo hay un mal, la ignorancia.” Sócrates


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